Comunicación- cultura política en los debates del empoderamiento feminista

Communication- political culture in the discussions of the feminist empowerment

Sandra Paola Castro Rozo
Universitaria Minuto de Dios., Colombia

Comunicación- cultura política en los debates del empoderamiento feminista

Centro Sur, vol. 4, núm. 2, 2020

Grupo Compás

Recepción: 16 Julio 2019

Aprobación: 09 Febrero 2020

Resumen: El campo de la cultura y la política en nuestros días sigue siendo un tema que representa bastantes conflictos que son necesarios abordar desde el tema de género, pues allí han sido arduamente excluidos. Hablar de cultura política siempre va a ser un terreno complicado, pues los conceptos son tan flexibles que se pueden incluir dentro de varias categorías, que van desde los estudios antropológicos, hasta los de comunicación. Su vigencia es actual, y el campo en el que se desarrollan es relativamente nuevo, por esto urge que dentro de su agenda, los estudios sobre género, también estén incluidos dentro de éste polémico marco. Objetivo En este pequeño escrito, me propongo despertar algunas reflexiones en torno al campo comunicación- educación y cultura política frente a las actuales apuestas del empoderamiento feminista y las industrias culturales, tomando como autores de cabecera a Jesús Martín Barbero, Ana María Ochoa, Martín Hopenhayn y Jorge Huergo, para determinar el potencial de las organizaciones de mujeres cuyo objetivo es la ejecución de proyectos de formación política, a través del uso de los medios alternativos de comunicación, como una estrategia de empoderamiento de las mujeres que participan en ellas. Metodología Este trabajo utilizó la Investigación Acción Participativa IAP para hacer un análisis crítico de la organización FFP y su

proyecto bandera la Escuela Mirabal, dentro del marco de la cultura política, la comunicación y la educación, como propuesta formativa hacia las mujeres de Funza. Conclusiones La propuesta de la FFP se consolida como un proyecto político feminista popular, que revierte los valores tradicionales en los que las mujeres participan y potencian las habilidades de las mujeres hacia los campos de intervención pública desde la comunicación alternativa.

Palabras clave: Empoderamiento, feminismo, participación pública y privada, cultura política, comunicación, medios alternativos, educación.

Abstract: The field of culture and politics is still in our days a topic that represents several conflicts that are necessary to approach from the gender perspective, as they have been hardly excluded from there. Talking about political culture will always be a complicated task, mainly because, the concepts tend to be very flexible and can be included in different categories to study, going from the anthropology to the communication studies. Their validity is current and relevant and the field in which is being developed is relatively new; therefore it urges that inside their field of study, the gender perspective, includes this controversial framework. In this brief text, I will try to start some thoughts around the field communication-education and political culture in relation to the current positions about feminist empowerment and the industrial cultures considering the basis in authors such as Jesus Martin Barbero, Ana Maria Ochoa, Martin Hopenhayn and Jorge Huergo.

Keywords: Empowerment, feminism, public and private participation, political culture, communication, independent media, education.

Introducción

Pese a encontrarnos en pleno siglo XXI los problemas que acontecen sobre la violencia hacia la mujer no paran, y se convierten en la disputa de una de las contrariedades históricas más grandes del sobrevenir cotidiano. Por ello, son varios los estudios que en diversas épocas, feministas de todos los continentes, se han planteado en contra de la violencia de género en todas sus formas.

El presente artículo surge a partir de los resultados de investigación generados del proyecto de la Escuela Mirabal, desarrollados por la Organización de mujeres Fuerza Femenina Popular de Funza Cundinamarca- Colombia, pensando en la necesidad formativa que existe para el empoderamiento de la mujer, tal como se proclamó en la cuarta conferencia sobre la mujer celebrada en Beijing (1995) cuando se exponía que “el empoderamiento de las mujeres y su plena participación en condiciones de igualdad en todas las esferas de la sociedad, incluso la participación en los procesos de la toma de decisiones y el acceso al poder, son fundamentales para alcanzar la libertad, el desarrollo y la paz”.

Surge entonces la necesidad de la formación política para poder responder, en aras de la igualdad y la participación, a los nuevos avatares del panorama colombiano. Desde allí que se legitime la importancia de esta de investigación, donde convencidas del papel globalizador de los medios de comunicación, nos hemos pensado respuestas de incidencia en las políticas actuales para la inclusión del debate de género. Por lo tanto, este artículo tiene como objetivo analizar el potencial organizativo de formación política del Movimiento Feminista Fuerza Femenina Popular del municipio de Funza (desde ahora FFP) y su construcción de la Escuela de Comunicación Popular Para Mujeres Mirabal (desde ahora Escuela Mirabal) como apuestas educativas para el empoderamiento de las mujeres populares de la Sabana de Bogotá.

De ésta manera el tema de investigación contiene cuatro líneas fundamentales: FEMINISMO, POLÍTICA, COMUNICACIÓN POPULAR Y MOVIMIENTO SOCIAL. Estos cuatro ejes, nos han permitido encontrar unos elementos de soporte que crean un puente entre el tema de investigación y la relación con el campo Comunicación- Educación y Cultura Política que es el marco constructivo de esta pesquisa teniendo en cuenta el interés presente sobre el panorama actual de las apuestas de género.

El tema fue documentado y cimentado de forma paralela a su deconstrucción y delimitación, encontrando algunos hallazgos importantes que se van a convertir en la base teórica de los presentes supuestos. La búsqueda de los antecedentes terminó por consolidar las categorías que fueron tenidas en cuenta en el marco de ésta investigación. Una vez definidos los nodos conceptuales, la búsqueda de antecedentes se centró en la categorización, definición, tipificación y delimitación de los fenómenos que se estudiaron en el marco del proyecto de la Escuela Mirabal.

La investigación se planteó como una IAP, que generó una reflexión sobre la consolidación de las organizaciones sociales que trabajan en la Sabana de Bogotá especialmente con las apuestas feministas, para mostrar el trabajo de la FFP de Funza. Está escrita en primera persona, donde como investigadora, también hago parte de la propuesta formadora, y como sujeto de investigación.

Considero que este trabajo, aporta al campo Comunicación- Educación y Cultura política, por la necesidad de pensarse los medios de comunicación desde las acciones emancipadoras y con perspectiva de género, una gestión que se viene consolidando desde las bases de organizaciones populares, y día a día toma más fuerza.

Materiales y métodos

Este artículo refleja la labor investigativa realizada a través de la metodología de Investigación Acción Participativa IAP para hacer un análisis crítico de la organización FFP y su proyecto bandera la Escuela Mirabal, dentro del marco de la cultura política, la comunicación y la educación, como propuesta formativa hacia las mujeres de Funza.

El movimiento feminista FFP se ha propuesto como objetivo de su organización social el empoderamiento de las mujeres a través de la amplificación de sus voces, tomando expresiones comunicativas como la radio, la escritura, la fotografía, etc., para hacer de la comunicación un elemento político e ideológico en voz de las mujeres de la Sabana de Bogotá.

Desde su organización se ha construido la Escuela Mirabal, como un proyecto pensado especialmente para incidir de manera directa en los medios de comunicación locales, que lleguen a las mujeres para propiciar espacios de encuentros femeninos y feministas, que pretenden impulsar la igualdad de oportunidades dentro de nuestro territorio para las mujeres. De esta manera como productos de la escuela han surgido la revista Mirabal, que va en su número 6 de publicación; el programa de radio: “Mujeres en Radio Nuestras Voces Al Aire”, que se transmite en la emisora municipal, Bacatá estéreo en una franja de los sábados de 3 a 4 pm; y el audio-libro “Mujer de Tierra, Montaña y Palabra” con relatos literarios de las mujeres en relación a los temas de género y territorio.

Este proyecto tiene por tanto una apuesta pedagógica feminista y comunicativa que se analizará en el presente trabajo de indagación a partir del método de investigación cualitativo, que pretende hacer un balance crítico sobre esta experiencia formadora. Por lo que se ha considerado que el nivel de investigación por desarrollar será de carácter Explorativo- Descriptivo.

En primer lugar porque se refiere a una investigación que no tiene precedentes por el temprano trabajo del objeto de estudio, lo que implica que inicialmente debe pensarse en términos de exploración e indagación. Para rastrear este tema se dispuso de algunos medios y técnicas para la recolección de datos como la revisión bibliográfica especializada, entrevistas, y encuestas, así como la observación participante y el seguimiento de casos.

Corpus documental

La experiencia política y pedagógica del movimiento feminista FFP y de la Escuela Mirabal surge un 25 de noviembre del año 2011 en el marco del Día Internacional De La No Violencia Hacia Las Mujeres, en conmemoración al asesinato de las hermanas Mirabal, durante la dictadura de Chile, y que se ha consolidado mundialmente.

El proyecto que inicia con la voluntad de cuatro mujeres que ya habían estado vinculadas con otras organizaciones y movimientos sociales de la Sabana de Bogotá, quienes observan la ineficiencia del estado ante casos de violencia e invisibilización de las mujeres y su escasa participación en la vida pública y política dentro del municipio, y empiezan a proyectar como primera medida marchas y encuentros en cine foros para abordar el tema de género y feminismo.

Junto con la organización de Red Popular de Mujeres de la Sabana, empieza a crecer el movimiento de la FFP, y licita su primera convocatoria con la corporación CACTUS, ganando un rubro que se ejecutó en la publicación de la primera edición de la revista Mirabal. En este espacio es cuando surge la necesidad de emprender una formación con mujeres desde la comunicación y allí se inicia el proyecto de la Escuela De Comunicación Popular Para Mujeres Mirabal.

La colectiva desde entonces se ha interesado en promover espacios de encuentros femeninos, en donde a través de la realización de talleres sobre el cuerpo, el territorio, lo público y lo privado, lo político y la política, la comunicación, la radio, escrituras múltiples y creativas, etc, las mujeres han encontrado un espacio de empoderamiento y formación en la igualdad que respeta sus derechos y oportunidades.

Es en este sentido que para desarrollar el problema de investigación se han propuesto cuatro categorías de análisis a saber: la comunicación, la cultura política, el feminismo y lo popular. Para el desarrollo conceptual de estos aspectos se tuvieron en cuenta los estudios que sobre el feminismo han realizado autoras latinoamericanas y europeas, que aportan a la resolución de la pregunta de investigación, para el caso interesan los estudios de Claudia Korol sobre feminismo popular; Celia Amorós con la historia del feminismo y los movimientos sociales de mujeres; En el eje de cultura política, que pretende desarrollar principalmente los planteamientos que ocurren alrededor del empoderamiento de las mujeres, resalta el trabajo de Martha Cecilia Herrera con sus estudios sobre la participación política y las concepciones de sujeto político; Hugo Zemelman, quien nos da luces sobre el movimiento social, la participación política de los sectores marginados; Michael Foucault y el poder; Hannah Arent y el papel político de la mujer, su participación en las esferas públicas y privadas, los derechos humanos. Para la categoría de la comunicación, los alcances teóricos contemplan las teorías de comunicación popular, alternativa, comunitaria, industrias culturales, sociedad de la información, globalización comunicacional, de las que han hablado autores como Jesús Martín Barbero, Nestor García Canclini, Armand Mattelart, Manuel Castells y Mario Kaplún. Finalmente en el eje que contempla el escenario de lo popular, se plantearán los enfoques de la educación con perspectiva de género, la cultura popular y el consumo cultural, el feminismo popular y la comunicación popular, basados en autores tales como Silvina Funes, Damián Saint-Mezard, Claudia Korol, Jesús Martín Barbero y Jean Baudrillard.

Al ser un proyecto de corte feminista y por poseer un objeto de estudio definido que es la Escuela Mirabal, la población para el análisis de investigación se centró en veinte (20) mujeres, con promedio de edad entre los 15 y 75 años, habitantes de Funza y municipios de la Sabana de Bogotá que participaron en la segunda Escuela De Comunicación Popular Para Mujeres Mirabal, desarrollada en dicho municipio, en el año 2016 desde el mes de Febrero a Junio y el primer concurso de escrituras creativas: “Mujer de Tierra, Montaña y Palabra” desde noviembre de 2018 a mayo 2019 y hasta la última publicación de la Revista Mirabal lanzada en junio de 2020 . También se tuvo en cuenta la historia referida a las organizaciones de mujeres en el municipio de Funza, y en general, movimientos feministas que se preocupan por las acciones del empoderamiento.

Estos criterios están dados principalmente por el enfoque del proyecto que consiste en una apuesta de empoderamiento político desde la comunicación alternativa con enfoque de género. Las mujeres no han sido elegidas a propósito, sino que son las participantes de la Escuela, quienes llegaron a ella por su propia voluntad.

Resulta significativo para ésta investigación porque el diseño metodológico de esta propuesta se centra principalmente en ellas, la iniciativa de la creación de la Escuela es por estas mujeres populares ávidas de conocimiento y participación política ante las estructuras patriarcales que nos han impuesto históricamente.

En el conjunto de prácticas que se obtuvieron, dividiremos la experiencia en cuatro momentos que son los que se desarrollaron en la Escuela Mirabal, cada uno con cuatro sesiones, donde se enfocaban hacia el tema “Una Vida Sin Violencia Para Las Mujeres”, para las primeras publicaciones, y “Mujeres en cuarentena”, para las divulgaciones del 2020, hay que resaltar que cada taller necesariamente tuvo presente el enfoque de género y que sus productos se encuentran en grabaciones (programas de radio emitidos por las participantes); escritos de textos literarios y no literarios (también producidos por las mujeres del taller y que tienen publicación en revista divulgativa nacional: Revista Mirabal de las ediciones 1, 2, 3, 4, 5 y 6) los registros fotográficos del taller que se exponen en la galería fotográfica de la casa de la mujer del municipio de Funza y en el centro vocacional juvenil Grival, como en la revista Mirabal; y finalmente la apuesta de empoderamiento político que es el eje transversal y que se legitima a través de las acciones ciudadanas propias de las participantes como producto del taller, tales como el cine foro: “Cine En Violeta” que es una muestra de su accionar político que surge como iniciativa ante la respuesta que generó el taller sobre ellas y el audiolibro “Mujer de Tierra, Montaña y Palabra”. Todas éstas son formas de interactuar con la población y el registro de esas actividades servirá para explicar y situar el hecho en un marco de comprensión socio- histórico que permite reconocer las particularidades y diferencias de otros fenómenos y situaciones investigativas. Así:

· Taller de radio: Contó con 4 sesiones divididas en: la importancia de la voz como apuesta de empoderamiento, la radio popular y de género, difusión del programa de radio “Mujeres en Radio, Nuestras Voces al Aire”, creación de cuñas y spot para la introducción al programa radial, el lenguaje radiofónico.

· Taller de escrituras múltiples. Contó con cuatro talleres divididos en las siguientes secciones: ¿Qué significa comunicar para la escritura? Reflexión sobre las apuestas políticas de la escritura para el empoderamiento y construcción de identidades en las mujeres; construcción de textos: “Armo Mi Mente, Desarmo La Violencia”; Conectores textuales y discursivos “El Mono Gramático”; Cierre: “Una postal Violeta”.

· Taller de fotografía: Tiene un enfoque de fotografía social y de género, se dividió en tres secciones, la primera referida a comprender la importancia de la fotografía social, la segunda a las técnicas de fotografía, la luz, la simbología del color, aspectos comunicativos dentro de la foto, manejo de cámaras fotográficas; la tercera técnica de intervención en fotografía con enfoque de género y la una cuarta sesión fue la “Bici- Rodada Feminista” donde se tomó un registro fotográfico por el municipio de Funza, para poner en práctica los conocimientos.

· Formación política feminista: éste eje fue transversal a todo el proyecto, pues se convierte en el punto de inicio y cierre del mismo, allí están dispuestos todos nuestros objetivos con la Escuela Mirabal, su incidencia en el plano identitario de cada mujer participante y la posteridad de la misma en cuanto a iniciativas que surjan de las fundadoras de la Escuela y del movimiento feminista FFP, como de sus integrantes.

· Producción literaria con enfoque de género: “Mujer de Tierra, Montaña y Palabra”. Es un audiolibro en las voces de las mujeres, participantes de la escuela Mirabal, quienes relatan, en una compilación literaria, diversos fenómenos que atañen a la vida de las mujeres, a la relación con su cuerpo, con su territorio y con el lenguaje.

Contenidos específicos

1. Realización de 45 horas de formación (3 horas por sesión) durante 5 meses, a desarrollarse con un grupo focal de mujeres jóvenes (entre 13 y 60 años, mujeres).

2. Realización de una exposición de fotografía social con temática de conflicto y paz en nuestro entorno municipal.

3. Realización de producciones radiofónicas: radioteatro, cuñas, audios, con enfoque de género, mujer y paz, las cuales se emitirán en la emisora comunitaria con cobertura a los municipios de Funza y Mosquera.

4. Publicación de primera (2015), segunda (2016), tercera (2017), cuarta (2018), quinta (2019) y sexta (2020) edición de la revista Mirabal, con enfoque de mujer realizada por el grupo focal con impacto a 1000 personas (1000 revistas) y divulgación por medios digitales.

5. Realización de un foro de intercambio de experiencias con otros procesos organizativos de mujeres con el tema de comunicación alternativa y popular como herramienta para la paz.

6. Realización del Primer Concurso De Escrituras Creativas: Mujer de Tierra Montaña y Palabra” en la modalidad de cuento, cónica y poesía.

7. Publicación del primer audio- libro “Mujer De Tierra, Montaña y Palabra”, producto del primer concurso de escrituras creativas.

CRONOGRAMA

FASE 1 (Mes 1 – Mes 4): Formación específica en equidad de género, conflicto y paz, fotografía, radioteatro y redacción. Talleres teórico prácticos.

FASE 2 (Mes 4): Producciones radiofónicas, realización de revista (reunión comités editoriales, recepción de artículos, edición y diagramación) y exposición de fotografía con temática de conflicto y paz en nuestro entorno municipal.

FASE 3 (Mes 5): Intercambio de experiencias. Realización de un foro de intercambio de experiencias con otros procesos organizativos de mujeres con el tema comunicación popular como herramienta para la paz.

FASE 4 (Mes 6) Publicación del libro “Mujer de Tierra, Montaña y Palabra”, con relatos de las mujeres frente a la relación con su territorio y el lenguaje. Para este espacio se han dispuesto cinco talleres más para dar el enfoque de género y territorio esperados en la publicación.

Resultados

Cuando empezamos a desglosar lo que implica la relación cultura – política, la primer querella que encontramos es: si resolverla desde las teorías culturales o desde las teorías políticas, pues bien, más que el empalme con alguna teoría, es preciso entender esta relación desde el surgimiento de las naciones y la forma en cómo el poder se asume en este nuevo estado de la modernidad, pues necesariamente las formas políticas y culturales mantienen una relación con el poder, ya sea de correspondencia o contrapartida. El poder hegemónico, por ejemplo, gobierna y adapta nuestra conformación cultural para integrarnos al sistema, o subordinarnos al mismo, pero en el medio encontramos todo el cúmulo de miles de acciones que propenden por una transformación de esto que nos toca en la sociedad:

En primer lugar, la era de la aldea global pone en un lugar privilegiado de la economía a los componentes de conocimiento-información, con lo cual estos bienes simbólicos pasan a ocupar un lugar más importante en la pugna redistributiva. Cuanto más penetran en la competitividad global estos componentes, más se tensa la carrera por apropiárselos y usarlos. En segundo lugar, el papel cada vez más preponderante de los medios de comunicación de masas hace que la política desarrolle, sobre todo, su componente mediático. Con ello circula una imagen de los políticos mucho más recortada por la estética publicitaria de los medios y por un uso más informatizado de la cultura de masas (vía encuestas). Con ello se modifica la mediación simbólica de la competencia política, cada vez menos referida a la producción de proyectos y más definida por la circulación de imágenes. En tercer lugar, la fluidez global de la circulación del dinero, la información, las imágenes y los símbolos, diluye la idea unitaria de Estado-Nación como principal referente de pertenencia territorial y cultural. A medida que se deslocalizan los sistemas productivos y los emisores de mensajes, prolifera un cierto “nomadismo identitario” que va de la mano con el carácter transnacional de la economía. Este nomadismo se combina, de manera paradójica y múltiple, con una mayor afirmación de identidades y sensibilidades locales en el diálogo cultural global. En cuarto lugar gana espacio en la vida de la gente el consumo material (de bienes y servicios) y el consumo simbólico (de conocimientos, información, imágenes, entretenimiento, iconos) al punto que se afirma que estamos pasando de la sociedad basada en la producción y la política, a la sociedad basada en el consumo y la comunicación. Con ello, la política se inviste de cultura y la cultura se inviste de política. (Hopenhayn, 2005: 17- 18)

Hopenhayn plantea una pequeña introducción de algunos de los componentes problemáticos que se encuentran dentro de la relación cultura política. Atraviesa esferas como la conformación del estado- nación; el mercado y lo global; la cultura de masas en relación a lo público, lo privado y la cultura popular; las identidades, las subjetividades, los emisores, los receptores, la economía, el dinero, etc. Para mostrar las múltiples paradojas del concepto y la amplitud de temas que se derivan en el momento de hablar del campo cultura política, situándose en un marco latinoamericano. Pero se atiende a un problema muy importante que es el tema de la ciudadanía frente al ejercicio crítico de las acciones y sus prácticas cotidianas, donde sí o sí, debe estar el papel de la mujer en el desarrollo de esas políticas públicas que conforman la participación, por lo tanto el campo comunicacional se presenta como el espacio para el ejercicio cultural y político, pero ello requiere todo un compromiso ético que propenda por un buen uso de la información, el conocimiento y los canales informativos, dentro de esa criticidad para la acción, que se desarrolla entonces dentro de un escenario educativo –institucional o no-.

La cultura, de ésta manera, trabaja los valores aprendidos y las prácticas sociales para responder a la pregunta ¿Por qué la gente quiere lo que quiere y lo consigue? En la cultura, también se desarrollan dos temas que van a ser el hilo conductor que demuestre las relaciones inmersas en la dicotomía política y cultura: estamos hablando de la modernidad y de la globalización: “La cultura puede definirse de ésta manera como una acumulación de invenciones tecnológicas, ideológicas y sociales. En cada sociedad esta acumulación es selectiva y por lo tanto única y no se repite nunca exactamente, las acumulaciones hechas en otras sociedades: por eso cada cultura tiene su propio estilo, así como cada hombre tiene su personalidad distintiva”. (Timasheff, 1961)

Como se desglosaba desde el planteamiento inicial, es necesario entender la relación planteada desde lo que implica el cambio hacia la modernidad y los procesos de globalización e históricos que afectan la manera de entender nuestra cotidianidad y las relaciones que mantenemos con los objetos y los medios, por lo tanto:

Lo anterior obliga a reformular las relaciones entre cultura y política. Por una parte cambian las culturas políticas en la medida en que crece la exclusión social y se atomiza el mundo laboral. Se rompe la relación tan estrecha, y en alguna medida focal, entre poder político y actores productivos, o entre Estado y trabajo, o entre pugna distributiva y derechos laborales. Por otra parte el colapso de los proyectos socialistas y la pérdida de legitimidad del Estado-Providencia desplazó las culturas políticas, desde opciones de más largo aliento, hacia un nuevo m a i n s - t re a m, más restringido (política en tiempos de ajuste y apertura económica) y con una semántica más administrativa y menos sustantiva (Hopenhayn, 2005:19).

Cuando crece la exclusión dentro de la sociedad, los excluidos empiezan a generar algunas acciones políticas, muchas de ellas dispuestas en los planos culturales, para reivindicar algunos procesos que dentro del mercado y la sociedad no son tenidos en cuenta. El mundo laboral con sus políticas neoliberales, pone en un lugar muy complicado a quienes no pueden estar dentro del sistema (por razones económicas) y los obliga a pensar en nuevos proyectos de estado que traspasan algunas fronteras para encontrarse en el campo cultura política, y en ese lugar de los excluidos es donde encontramos muchas de las apuestas de empoderamiento feminista.

Por lo tanto, política no es un término asociado únicamente a las acciones que dependen del estado o de una institución. La política son todas aquellas acciones que connotan relaciones de poder por lo que no puede haber nada, que no se encuentre dentro de este campo. Esta misma situación ocurre en el escenario de la cultura, todo está hecho de cultura y no podemos salirnos de esta relación:

En este sentido destaca la irrupción política y pública de los temas de género, de etnia, de sexualidad, de consumo, y otros. Temas donde se alternan demandas propias de los actores sociales en el sistema político (remuneraciones no discriminativas, derecho a la tierra, protección sanitaria, derechos y libertades del consumidor) con otras demandas que son más propiamente culturales y, por lo mismo, difíciles de traducir en políticas de reparto social: nuevos roles de la mujer en la sociedad y en la familia, auto-afirmación de la cultura por uso institucionalizado de la lengua vernácula, publicitación de la sensibilidad “gay”, relaciones entre identidad y consumo. Temas de la cultura interpelan a los agentes políticos y los sorprenden indefensos para responder (Hopenhayn, 2005:20).

Teniendo en cuenta las relaciones planteadas frente a los marginales, estos grupos de personas logran organizarse, para hacer valer su voz, y mostrar sus luchas, recurriendo a elementos culturales, como el arte, grafiti, poesía, y cualquier tipo de escritura, danza o teatro., etc. Y por otro lado desde los aspectos comunicacionales como el uso de emisoras comunitarias, todo ello siempre en el marco cultura- política, pues ejecutan acciones que no pueden salirse de esa esfera de lo político que a su vez atraviesa tanto linderos públicos como privados.

Queda claro entonces que tratar de interpretar el campo no es tarea fácil, que existen muchos modos de descifrarlo, entenderlo, y desde allí trabajar en la investigación a partir de otro nodo que no es menos complejo: la relación comunicación- educación.

Si el Estado-Nación deja de ser el espacio de integración cultural, y la cultura se constituye en las tensiones entre lo local y lo global, entre la “cultura-mundo” y las identidades culturales específicas y diferenciadas: ¿desde dónde se integra la cultura, o cuáles son las relaciones de fuerza ante la ausencia de la instancia nacional en esta materia? Pareciera que la tensión entre cultura y política, en un espacio globalizado de intercambio simbólico, se da como tensión integración/subordinación. La cultura se politiza en la medida que la producción de sentido, las imágenes, los símbolos, iconos, conocimientos, unidades informativas, modas y sensibilidades, tienden a imponerse según cuáles sean los actores hegemónicos en los medios que difunden todos estos elementos. (Hopenhayn, 2005: 20)

Así el panorama, nos revela la manera en que ocurren múltiples relaciones alrededor del concepto cultura-política, el más importante de ellos es la comparación con la integración y subordinación de los términos, en la medida en que la cultura cumple un papel político y la política un papel cultural, que se desenvuelve a través de representaciones simbólicas creadas por los mismos actores interesados en aquellas prácticas sociales que en éste punto son de gran importancia ante la hegemonía, la globalización y los mismos medios de comunicación.

Pero el problema trasciende cuando hablamos de las acciones de empoderamiento de la mujer que se inscriben dentro de este campo. Como se sabe, el concepto de empoderamiento ocasionó serios debates en torno a la palabra “desarrollo” concebida siempre desde el marco económico, y que había servido como discurso del progreso capitalista, pues el empoderamiento va a ser considerado como un motor del desarrollo político- económico humano, capaz de hacerle contrapartida al capitalismo cognitivo, y más si viene de la mano con el movimiento feminista; siguiendo las ideas de Jo Rowlands (1997) cuando afirma que “es significativo que el empoderamiento como concepto ha surgido al margen de potenciar el individualismo, el consumismo y el logro personal como metas culturales y económicas.” Es en este sentido que el empoderamiento debe entenderse como ese campo de acción y práctica que le permite a la mujer tener el control de todo lo que la rodea para reducir al máximo su vulnerabilidad y potenciar su poder, favoreciendo su acceso a la esfera pública, recordando que esta situación, afecta el lugar que la historia le ha dado al hombre con respecto al uso del poder, y que por estas razones abordar el tema de género es necesario dentro de éste marco de comunicación- educación y cultura política.

Dicho de éste modo, las relaciones de poder establecidas durante la historia, han hecho, decíamos anteriormente, actuar a los grupos excluidos o marginados dentro de estos planos sociales. Ahora bien, teniendo en cuenta la necesidad que existe en la actualidad por poner sobre la mesa la discusión del papel trascendental de los medios de comunicación en esta apertura de lo cultural y político, es de gran importancia trabajar como decía el profesor Francisco Sierra Caballero (2001) desde lo local, lo popular, y necesariamente las apuestas de género, en políticas de participación que se construyan desde abajo como resarcimiento ante el capitalismo cognitivo y las industrias culturales, con políticas públicas claras y establecidas en el plano latinoamericano, pero pensadas siempre desde lo local, para llegar a la consolidación de la utopía feminista de apropiación de los medios en la lucha del poder político- cultural:

El desarrollo cultural no es generar y plantear como objetivos despertar la conciencia, tomada ésta como un concepto abstracto alejado de las estructuras sociales […] Cuando las culturas o grupos subordinados política y económicamente, desde su interior, logran niveles de organización y movilización popular para superar los niveles de hegemonía, apropiarse del proceso histórico y lograr mejoras en su nivel material, recuperar el circuito en la producción simbólica de los objetos culturales, controlar su universo simbólico unido profundamente a la vida cotidiana , podemos hablar de desarrollo integral donde la cultura y la memoria histórica logran ser articuladoras [del proyecto cotidiano de la utopía] (Ortega, 1991: 27-28) [Sierra, 2006: 134)

Por ello conviene ahora hablar del papel de la mujer en Colombia, como principal figura de transformación para el cambio social, necesaria dentro de esta coyuntura política, que nos convoca a repensarnos una cantidad de debates que aún están en el tintero, tales como las políticas de violencia hacia la mujer, el tema de la revictimización, el restablecimiento de derechos de las mujeres desplazadas por la violencia, y un sin número de situaciones que respectan al género. Pese a la importancia de los temas nos seguimos preguntando ¿desde dónde trabajar estos tópicos? Es buscando esta respuesta que este trabajo de investigación cobra toda la importancia y vigencia, pues la construcción de apuestas formativas feministas, logra dar a las mujeres locales, esa mirada de transformación pero sobre todo de acción e incidencia en la vida pública, que tan necesaria se hace en nuestros días.

Teniendo en cuenta lo anterior, la modernidad trae consigo esos ideales que pensaban el tema del sujeto como aquel hombre capaz de todo conocimiento y de ejecutar acciones políticas, económicas pensadas para la globalidad de la especie. Sin embargo, esta concepción muy pronto demostraba el lugar de los excluidos, de las mujeres, donde se hacían ciertas prácticas que buscaban reivindicar lo que el aparato neoliberal les había quitado.

Estos grupos siempre actuaron desde lo que se ha denominado “cultura popular”. La globalización se piensa entonces como un engranaje que acoge la universalidad y lo particular pero esta situación empezó a generar un choque de identidades que rompía con algunos sistemas de valores y normas que estaban socialmente establecidas, digamos que el éxito de ésta situación se logró a través de la comunicación, pero a su vez, la comunicación también es el elemento que utilizaron los excluidos para visibilizar sus voces.

Por lo tanto no somos solo una cultura popular, o solo parte de la masificación de la sociedad, somos el entramado de una multiculturalidad que inmersa en el mercado, la economía y la cultura, se permite actuar bajo las presiones del mundo global, de maneras disímiles, con relatos y códigos simbólicos muy diversos.

A partir de los años noventa el tema de las industrias y las políticas culturales toma gran relevancia principalmente por la producción y circulación de decisiones políticas y la incursión de América latina en los procesos globales. La llegada del TLC en el mercado impulsa y reafirma el tema de la industria cultural. En el caso latinoamericano esto conlleva a que la concepción populista nacional se divorcie del pragmatismo radical de los estados, lo que demuestra la poca atención de lo cultural y lo audiovisual en la industria cultural, según Barbero:

La otra razón de fondo, que impide integrar mínimamente las políticas sobre industrias culturales en los acuerdos de integración latinoamericana, estriba en el divorcio entre el predominio de una concepción populista de la identidad nacional y un pragmatismo radical de los estados a la hora de insertarse en los procesos de globalización económica y tecnológica” (Barbero y Ochoa 2005: 185)

Las industrias culturales se desarrollan ahora desde el consumo, básicamente porque desde lo popular se ha venido perdiendo el carácter arraigado que conforma la identidad por los procesos de globalización que están inmersos en la cultura y que nos gobiernan desde el mercado. En éste campo pareciera más conveniente hablar de una multiculturalidad que desde una cultura popular, que no tiene muy claras sus concepciones actuales.

Por estas razones, se habla de la necesidad de pensar la pluralidad como eje transformador de las estructuras para que exista una verdadera práctica de la diversidad, asumiendo la cultura como un campo real de transformación de lo político y lo público como nuevos modos de establecer una relación entre la cultura y la comunicación a manera de rasgos inclusivos no tradicionales.

De esta manera se vislumbran aquellas dinámicas diferentes en las que los nuevos actores recrean las acciones culturales en radioemisoras, televisoras regionales, municipales y comunitarias, video popular, etc. que dan un impulso de lo local hacia arriba poniéndolos en el mismo escenario de la globalización, de esta manera se revaloriza, y exigen mayor autodeterminación en la toma de decisiones políticas, desde sus propias imágenes y relatos, pero ahora usando esos modelos de “contar” desde la apropiación de herramientas tecnológicas lo que transforma las relaciones comunicacionales y el lenguaje, y de cómo estas iniciativas permiten la toma de los medios por aquello grupos que socialmente siempre han sido excluidos como es el caso de las mujeres:

La comunicación es vivida como una posibilidad de romper con la exclusión, como una experiencia de interacción que si bien conlleva riesgos también abre nuevas figuras de futuro. Hay en esas comunidades una mayor conciencia de la indispensable reelaboración simbólica que exige la construcción del futuro (Barbero y Ochoa 2005: 182- 183)

En esta dicotomía que se abre frente al campo cultura- política, aparece la comunicación como la posibilidad que tienen los “peregrinos” (por usar la expresión de Bauman) para hacer oír y valer sus voces, una comunicación que no está solamente pensada desde lo institucional, sino que se sale de todas estas esferas conformando nuevas simbologías y por lo tanto otros modos de entender y asumir el mundo, por ejemplo con el poder que nos gobierna.

La cultura popular pasa entonces por la reconstrucción de una crítica capaz de distinguir la necesaria denuncia de la complicidad de la industria con las manipulaciones del poder y los intereses mercantiles, del lugar estratégico que ésta ocupa en las dinámicas de la cultura cotidiana de las mayorías, en la transformación de las memorias y las sensibilidades, y en la construcción de imaginarios colectivos desde los que las gentes se reconocen y representan lo que tienen derecho a esperar y desear (Barbero y Ochoa 2005: 188)

Así, la cultura popular siempre se ha representado como ese campo de reivindicación de aquellos grupos que se han manifestado como marginados del aparato ideológico que nos gobierna, y desde allí, ejecutan sus luchas y unas resistencias que se piensan desde lo colectivo, y no desde lo individual, abarcando campos comunicativos diferentes que configuran las identidades y es la apuesta en contra del capitalismo cognitivo.

Entonces la globalización no puede ser solamente entendida desde el campo de la transmisión de bienes y servicios, sino como parte constitutiva de la realidad que atravesamos, ella nos configura, pero nosotros también la configuramos de acuerdo a nuestra cultura, historias de vida y lenguaje, que ahora se involucran en las esferas comunicacionales. Según Ochoa:

Lo que la globalización pone en juego no es pues una mayor circulación de productos, sino una rearticulación profunda de las relaciones entre culturas, pueblos y países. La identidad cultural de los pueblos podrá entonces continuar siendo narrada y construida en los nuevos relatos y géneros audiovisuales solo si las industrias comunicacionales son tomadas a cargo por unas políticas culturales capaces de asumir lo que los medios tienen de, y hacen con, la cultura cotidiana de la gente (Barbero y Ochoa 2005:195)

En el plano de las luchas feministas, a pulso nos hemos ganado los pocos espacios que tenemos ahora para esa participación, pero se reivindica el hecho de saber que todos estos campos ganados han surgido, en Latinoamerica, especialmente dentro de un marco local, comunitario o popular. Lo cual demuestra que la lucha de las mujeres de éste tercer sector, si ha actuado de manera eficaz y transformadora frente a esa descolonización patriarcal y centralización de poder económico, político, social y hasta informativo, del que somos víctimas y lo ha hecho a través del marco educativo que se toma niveles culturales y comunicativos especialmente, reivindicando la voz de los excluidos y dando lugar a los discursos que por las perturbaciones de la era global, no han encontrado el espacio de reconocimiento y difusión frente a sus reflexiones colectivas y liberadoras.

De allí la importancia de hablar de una esfera pública local como entorno de participación plural que rescata la palabra, el lenguaje, desde un nuevo modelo de desarrollo basado en la confianza ciudadana, como proceso constituyente de inteligencia colectiva para el cambio social, favoreciendo la democratización del medio y de la creación cultural y la ruptura de la barrera histórica entre productores y consumidores de objetos culturales.

Conclusiones

Con el desarrollo de esta investigación se logró determinar el potencial de las organizaciones de mujeres cuyo objetivo es la ejecución de proyectos de formación política, a través del uso de los medios alternativos de comunicación, como una estrategia de empoderamiento de las mujeres que participan en ellas.

En esta investigación se realizó un análisis de la forma en que surgen algunas de las asociaciones de mujeres de la Sabana de Bogotá y conocer su funcionamiento, proyectos y formas de acción.

La IAP que aquí tuvo lugar permite proyectar el movimiento de mujeres FUERZA FEMENINA POPULAR DE FUNZA desde su dimensión interna, colectiva, y de relaciones sociales en el empoderamiento y emancipación de la mujer.

Esta investigación también permitió examinar cómo la participación en la Escuela De Comunicación Popular para mujeres MIRABAL y el primer concurso de escritura creativa “MUJER DE TIERRA, MONTAÑA Y PALABRA” incide en la formación de la identidad de género y en las esferas personales, familiares y sociales para el empoderamiento de la mujer de Funza y la Sabana de Bogotá.

La propuesta de la FFP se consolida como un proyecto político feminista popular, que revierte los valores tradicionales en los que las mujeres participan y potencian las habilidades de las mujeres hacia los campos de intervención pública desde la comunicación alternativa.

El paso por la Escuela Mirabal es una propuesta descolonizadora que cuestiona desde lo privado las acciones patriarcales de dominación que las mujeres han naturalizado, las deconstruye para crear nuevos cimientos identitarios, subjetivos de reconocimiento que impulsan su empoderamiento y emancipación.

Al realizar un trabajo con las mujeres que toma como elemento principal su emocionalidad y subjetividad, que tiene en cuenta su historia de vida, objetivos y logros personales, pero también temores y miedos, las mujeres crean lazos de confianza, que se traducen en la palabra sororidad y permite crear bases más sólidas en el bastimento de una política feminista, pues no va de fuera hacia adentro, sino de adentro hacia afuera, lo que garantiza la apropiación de la identidad de una manera más sólida, lo que endosa la continuidad del proceso en esta y múltiples esferas donde ellas se desenvuelven.

El fuerte de la Escuela Mirabal ha sido la formulación de una pedagogía de comunicación con enfoque de género a fin de formar mujeres Comunicadoras Populares. Mujeres que pierdan el miedo a hablar, expresar y opinar y que puedan a través de la apropiación de los diferentes medios de comunicación: Radio, prensa, fotografía, narrativa, etc., amplificar sus voces para repercutir en las esferas locales hacia arriba, y que a su vez se conviertan en otro foco generador de opinión frente al capitalismo cognitivo. Acciones que se concretan y consolidan en cada una de las publicaciones de la Escuela y con las cuales se evalúa su resultado, incidencia y afirmación de los objetivos propuestos. Entendemos la comunicación como la vía necesaria para tomarnos los espacios de ocurrencia política hacia los que se orienta nuestro proyecto de comunicación feminista.

Cada uno de los productos consolidados de la Escuela Mirabal, como el audio-libro “Mujer de Tierra, Montaña y Palabra”, la Revista “Mirabal”, el programa de radio “Mujeres En Radio, Nuestras Voces Al Aire”, la exposición fotográfica “Una Vida libre de Violencia Hacia Las Mujeres” entre otros, son los resultados de todo el proceso de formación popular, que dan cuenta de la capacidad de las mujeres para asumir nuevos espacios, resultan ser un logro para ellas y sus familias, lo que mejora su autoestima, conquistan otros espacios y publicaciones de carácter regional y llevan sus divulgaciones a escenarios que buscan su reconocimiento. Nuestra apuesta comunicativa resulta ser real y tangible y esto permite traspasar fronteras llevando nuestro trabajo a otros países desde una construcción investigativa que propende por su ampliación e incidencia, además de ser ya un referente reconocido a nivel nacional, que cada vez va ganando más espacio por la aceptación de sus productos de comunicación. En este sentido el lenguaje, la palabra, las imágenes, íconos, símbolos, permiten a las mujeres ser narradas y reconocidas en este nuevo espectro comunicacional, lo que genera empoderamiento, participación y soberanía.

Nos identificamos desde el Feminismo Popular como una construcción que resulta de la labor desempeñada por las mujeres trabajadoras en su relación con la apropiación del movimiento social, por los frentes de trabajo como la defensa del territorio, el rescate de los valores ancestrales, la descolonización, la desmitificación de las conductas femeninas desde el biologisismo y la construcción de un movimiento feminista que responda a las necesidades de las mujeres habitantes de Bogotá y su Sabana, entendiendo las problemáticas que a diario las aquejan y encontrando soluciones a estas querellas. Por lo que creamos juntas un manifiesto de Feminismo Popular y basadas en experiencias latinoamericanas construimos a diario esta categoría de accionar político, que se evidencia en los postulados y objetivos de la escuela Mirabal y de la FFP.

La sistematización de esta experiencia apunta a la relación en el campo Comunicación, Educación y Cultura Política teniendo en cuenta la necesidad que existe en la actualidad por poner sobre la mesa la discusión del papel trascendental de los medios de comunicación en esta apertura de lo cultural y político, es de gran importancia trabajar como decía el profesor Francisco Sierra Caballero (2006) desde lo local, lo popular, y necesariamente las apuestas de género, en políticas de participación que se construyan desde abajo como resarcimiento ante el capitalismo cognitivo y las industrias culturales, con políticas públicas claras y establecidas en el plano latinoamericano, pero pensadas siempre desde lo local, para llegar a la consolidación de la utopía feminista de apropiación de los medios en la lucha del poder político- cultural.

El proceso al cual llegan las mujeres de la Sabana de Bogotá es una propuesta pedagógica de carácter feminista, popular y comunicativa, ellas no llegan al encuentro directo con una organización feminista, pero en el camino se encuentran con los pilares de esta colectiva que las invita a dar una mirada hacia los patrones convencionales en los que las mujeres vivimos. Por tanto, las discusiones que se ejecutan en torno al diálogo de saberes facilita en la formación de las mujeres nuevos modos de interactuar entre ellas mismas con el fin de intercambiar ideas, expresar y defender su opinión frente a otras personas, hablar en público y mejorar su capacidad de expresarse, lo que contribuye a fortalecer su autoestima y por tanto se construyen sumarios emancipatorios y de empoderamiento.

Los talleres desarrollados en la escuela y en el concurso, construyen la columna vertebral de la formación para el empoderamiento, pues estos espacios permiten la concientización de las mujeres sobre las situaciones de opresión en que viven, naturalizados, y por tanto, desconocidos, que les brinda herramientas para comprender la situación de subordinación. Esta construcción entre mujeres ayuda a generar mejores lazos de comprensión y trabajo entre ellas, dejando de lado elementos como la envidia, la competencia y la rivalidad, asuntos que deben ser tratados por las diferentes organizaciones que se comprometen en la lucha de las mujeres.

Las participantes de la convocatoria al Primer Concurso De Escrituras Creativas “Mujer De Tierra, Montaña y Palabra” que acudieron en esta oportunidad tienen características intergeneracionales que permitió un diálogo de saberes que las participantes más jóvenes resaltaron durante el proceso, fue un oportunidad para conocer más de las experiencias que nos fortalecen como mujeres y muchas veces hacer catarsis de aquello que nos agobia o congoja.

Algunas de las mujeres venían de procesos de duelo por pérdida de familiares cercanos, o coyunturas de separación en sus vidas. Todas ellas concluyeron que los espacios de mujeres son sanadores, que se vale soñar, y que vale aún más cuando se realiza en colectivo.

La propuesta del Primer Concurso De Escrituras Creativas “Mujer De Tierra, Montaña y Palabra” estuvo dirigida a generar incidencia de mujeres jóvenes del municipio de Funza donde participaron activamente durante todo el proceso 46 mujeres. Y el impacto indirecto lo calculamos teniendo en cuenta la cantidad de personas que asistieron al lanzamiento del libro: 150 personas y quienes tendrán la oportunidad de recibir el audio libro (500 ejemplares), más los familiares de las autoras, quienes asistieron orgullosos al lanzamiento (60 personas). En total, 710 personas aproximadamente.

Reconocemos que este espacio ha propiciado el fortalecimiento de nuestra organización, hemos logrado mantener y liderar una plaza para la comunicación popular desde las mujeres en los municipios de Funza y Mosquera, por lo que ante la plataforma de organizaciones de la Sabana de Bogotá y la administración municipal somos un referente.

Frente a la relación con los hombres de la comunidad es de resaltar que durante algunos talleres llegaron algunos hombres, en su mayoría hermanos o compañeros de las participantes, quienes estaban interesadas en que éstas charlas, también le llegara al público masculino. La participación de ellos fue eventual en talleres que no irrumpieran con la confianza a la hora de tocar temas sensibles para las mujeres, pero han sido incidentes porque han llevado nuestro mensaje a otros escenarios, resolviendo dudas que tenían ante situaciones que se presentan como erróneas. Respetando también los espacios que exigimos solo para nosotras.

El desarrollo de la Segunda Escuela Mirabal estuvo dirigida a generar incidencia de mujeres jóvenes del municipio de Funza donde participaron activamente durante todo el proceso 26 mujeres. Según las listas de asistencia, hubo una recurrencia de 80 mujeres aproximadamente, que estuvieron en la Escuela de forma general, unas más fluctuantes que otras. Pero siempre conformando un grupo base, con mujeres muy dispuestas para el trabajo colaborativo. Sin embargo, la Escuela que inicialmente se pensó en una población joven, se extendió para mujeres de todas las edades por la necesidad que existe en el municipio para generar espacios de mujeres. Por ser una propuesta en comunicación alternativa y popular se generó impacto a las personas que recibieron los medios de comunicación producto del proceso, teniendo en cuenta la publicación de 1000 ejemplares de la revista Mirabal, y la cobertura en Funza y Mosquera de la emisora comunitaria.

La FFP y la Escuela Mirabal se apoyan en diversas organizaciones de mujeres de Bogotá y su Sabana con el fin de dar a conocer los múltiples movimientos feministas que existen en estas regiones, además de nutrir el campo de conocimiento desde la experiencia que cada organización lleva consigo. Uno de los apoyos más importantes en este proceso 2018-2019 fue con la colectiva “Las Gordas Sin Chaqueta”, organización que surge en el sur de Bogotá, que se dedican principalmente a examinar el tema del cuerpo como territorio. A partir de su construcción como feministas radicales (aplican la política de esta ola del feminismo, siendo también mujeres lesbianas) realizaron un video, documental que les permite mostrar cómo se hacen los procesos de trabajo con la identidad y subjetividad de las mujeres y sus cuerpos para lograr desde este punto de vista, las bases de su empoderamiento. La FFP utiliza dicha experiencia y las invita a hacer parte de los talleres que aquí se desarrollan, con el fin de lograr el objetivo de los talleres.

Otras organizaciones feministas que ayudaron en este proceso son: Las Sureñas, quienes trabajan el tema de feminismos populares en la localidad de Bosa, y manejan también medios de comunicación. La Red Popular De Mujeres De La Sabana, que es un movimiento feminista que agrupa todas las organizaciones de mujeres de la Sabana de Bogotá para contribuir a las prácticas políticas y participativas de las mismas, La colectiva Pepa De Aguacate, Las Mujeres Del Congreso De Los Pueblos, La Red Nacional de Mujeres, La Batucada Feminista, La Tremenda Revoltosa, La Liga de Mujeres, Mujeres Con los Pies en la Tierra del municipio de Funza, Matamba Acción Afrodiaspórica, Confluencia De Redes De Mujeres De Cundinamarca. Secretaría de la Mujer de Funza, Casa Herrera de Madrid, Casa La Semilla (Madrid) y Casa María Cano (Funza). Son algunas de las redes de trabajo con las que la colectiva FFP se apoya para poder ampliar su proceso político y proyecto comunicativo, enriqueciendo de esta manera el trabajo en aula y práctico que se ejerce con las mujeres de la Sabana de Bogotá.

El trabajo de la FFP se consolida como un referente y además ejemplo para que estas y otras organizaciones asuman apuestas de género pensadas desde los medios masivos de comunicación. Es importante para nuestra organización que estos talleres se repliquen cada vez en más y más escenarios de la vida local y nacional. Un ejemplo de la consecución de este logro es lo que un grupo de mujeres de Zipaquirá, que asistieron a la primera escuela Mirabal, hicieron una vez ejecutado el proceso: Comenzaron el montaje y realización de su Primera Escuela De Comunicación Popular Para Mujeres De Zipa. A través de estas acciones la FFP evalúa su impacto a nivel regional y ofrece todo su potencial organizativo y desde la experiencia para unir esfuerzos en una lucha que es por y para las mujeres.

Hay que resaltar que todas estas acciones, publicaciones y encuentros son posibles gracias a las convocatorias a las que la FFP se postula. Fundaciones como La Rosa De Luxemburgo, Fondo Lunaria, La Corporación PODION, la Corporación CACTUS, etc. ha creído en nuestro proyecto político y lo han financiado tanto en la parte administrativa, como económica. Hasta ahora funcionamos gracias a estas ayudas que como decíamos, las conseguimos a través de la licitación de proyectos. Nuestro plan venidero será la autogestión de la escuela, a través de la venta del audiolibro: “Mujer De Tierra, Montaña y Palabra”, como política para subsistir por nosotras mismas, y también darle oportunidad a nuevas organizaciones de darse a conocer a través de la ejecución de dichos proyectos, los cuales nos han permitido conocer organizaciones y procesos a nivel nacional e internacional.

La FFP se consolida como movimiento feminista desde un plano local, nacional e internacional. Dentro de sus próximos proyectos le apuesta a la sistematización de experiencias de movimientos feministas de toda la Sabana de Bogotá, proyecto que se va a gestionar con el apoyo de la “Red De Mujeres De La Sabana” quienes actualmente ya se encuentran haciendo la investigación correspondiente para tal fin. Para hacer posible esta investigación que se verá plasmada en un libro, la FFP licitó una convocatoria con la “Fundación Rosa de Luxemburgo”, que tiene su oficina principal en Quito- Ecuador. A través de este trabajo se busca robustecer el movimiento feminista popular desde una apuesta teórica, conceptual y categorizada, de todo lo que las mujeres en Latinoamérica podemos entender como feminismo popular, desde las actuales propuestas del empoderamiento y la relación con la cultura política.

Referencias

Barbero, J. Ochoa, A. (2005) Políticas de multiculturalidad y desubicaciones de lo popular. En: Cultura, política y sociedad. Perspectivas latinoamericanas. CLACSO libros. Buenos Aires, Argentina. Pág. 181- 197.

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Barbero, J. (2003) Matrices históricas de la Massmediación. En: De los medios a las mediaciones. Comunicación, Cultura y hegemonía. Convenio Andrés Bello. Bogotá. P. 115- 202.

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errera, M. Infante, R. Pinilla, A. Díaz, C. (2005) Educación pública y Cultura política en Colombia. En: La construcción de cultura política en Colombia. Proyectos hegemónicos y resistencias culturales. Universidad Pedagógica Nacional. Bogotá. P. 67- 104.

Hopenhayn, M. (2005) ¿integrarse o subordinarse? Nuevos cruces entre política y cultura. En: Cultura, política y sociedad. Perspectivas latinoamericanas. CLACSO libros. Buenos Aires, Argentina. Pág. 17- 40.

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